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Vamos en la dirección correcta, pero debemos acelerar para poner fin al trabajo infantil en 2025

Trabajo infantil disminuye lentamente en América Latina y el Caribe

El trabajo infantil en América Latina se redujo 1.5% entre 2012 y 2016, pasando de 12.5 millones a 10.4 aproximadamente. Así se desprende del informe sobre las Estimaciones Globales de Trabajo Infantil, presentado por la Organización Internacional del Trabajo y elaborado en el marco de la Alianza 8.7.

Según las estimaciones, para la región de América Latina y el Caribe, el porcentaje neto de trabajo infantil pasó de 8.8% en 2012 a 7.3% en 2016, lo que evidencia que el progreso es lento, pero también desigual entre los países, pues hay grupos vulnerables como las poblaciones indígenas, las niñas y adolescentes mujeres y quienes residen en zonas rurales, que necesitan mayor atención.

Este informe, basado en datos provenientes de 105 encuestas nacionales de hogares, recoge información de más del 70% de la población mundial de niños de 5 a 17 años y, por primera vez, se incluye a países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), como Estados Unidos y Canadá para el caso de las Américas, y también China.

Considerando la región Américas, que incluye los países de América Latina y el Caribe, Estados Unidos y Canadá, el informe da cuenta de un total de 10.7 millones de niños, niñas y adolescentes entre 5 y 17 años en situación de trabajo infantil, que representan el 5.3% del total de ese grupo etario. De ellos, 6.5 millones, equivalentes al 3.2%, realizan trabajos peligrosos.

En el mundo…

  • 152 millones de niños, niñas y adolescentes entre 5 y 17 años trabajan en el mundo. De ellos, 72.5 millones realizan trabajan peligrosos.
  • En términos de grupos etarios, la mayor concentración del trabajo infantil se da entre los niños y niñas de 5 a 11 años (72.5 millones).
  • En cuanto al género, el 58% de los niños y adolescentes que trabajan son hombres, pero las niñas y adolescentes mujeres están más propensas a realizar actividades infravaloradas como el trabajo doméstico, los servicios de cuidado en el propio hogar o para terceros y tareas de reproducción de la unidad familiar.
  • La brecha de género en el trabajo infantil aumenta con la edad. Mientras que para el grupo de 5 a 11 años se registra un punto porcentual entre hombres y mujeres; en el grupo de 15 a 17 alcanza los 5 puntos porcentuales.
  • En términos de sectores productivos, el 71% de trabajo infantil se concentra en el sector agrícola (107 millones). 

En la región, más del 50% de personas menores de edad que trabajan lo hacen en la agricultura; el segundo sector con mayor porcentaje de trabajo infantil es el de servicios (35%), seguido del sector industrial (13%). Esta realidad difiere en el resto de regiones analizadas pues, aunque el sector agrícola posee los mayores porcentajes de trabajo infantil en el mundo, América Latina y el Caribe es la única región donde el trabajo infantil en el sector servicios es mayor que en el de industria, lo que probablemente esté relacionado con la creciente urbanización que se registra en los países.

En cuanto a la distribución por género de la reducción del trabajo infantil, el informe destaca que ha sido más lenta para el caso de las niñas y adolescentes mujeres. Para el 2016 se muestra que el trabajo infantil en niños y adolescentes hombres se redujo un 12%, mientras que para el grupo de niñas y adolescentes mujeres solo alcanzó el 6%. Igual tendencia se observa en el caso del trabajo peligroso, donde la reducción para el caso de los niños fue de 19% y para las niñas y adolescentes mujeres, solo alcanzó el 8%. Esto probablemente esté relacionado con el tipo de trabajos y tareas asignadas de manera diferencial a niños y niñas. 

El informe incluye una referencia al trabajo infantil de acuerdo con la clasificación del ingreso nacional de los países. Así, se estima que el 19% del trabajo infantil se concentra en países de renta baja (para el caso de América Latina, un solo país se ubica en esta categoría); el 8% en países de ingreso medio bajo (8 países de la región se encuentran en esta categoría); 7% en países de ingreso medio alto (21 países de la región clasifican en este grupo) y 1% en países de ingreso alto (tres países del Caribe corresponden a esta categoría).

La respuesta de América Latina y el Caribe

  • Aunque la reducción del trabajo infantil ha sido en términos generales lenta, comparada con la registrada en el período 2008-2012, las noticias para la región son alentadoras, especialmente en el caso de la disminución del trabajo peligroso.
  • Esto se corresponde con las acciones que los países de la región han tomado entre el 2013 y el 2016, período en el que cabe destacar la creación de la Iniciativa Regional América Latina y el Caribe libre de trabajo Infantil, una plataforma intergubernamental integrada por 27 países y representantes de organizaciones de empleadores y de trabajadores que ha tenido como objetivos principales acelerar la erradicación del trabajo infantil, fortalecer los esfuerzos nacionales en ese objetivo y aprovechar la experiencia y conocimiento acumuladas para apoyarse mutuamente en temas críticos como pueblos indígenas, migración, educación, agricultura, empleo juvenil, descentralización, cadena de valor y tecnologías de la información.
  • La Iniciativa Regional está concentrada en la creación de respuestas innovadoras dirigidas a interrumpir la trayectoria de trabajo infantil y diseñar acciones efectivas de prevención en el nivel local, para lo que ha creado un modelo que identifica la probabilidad de riesgo de trabajo infantil en un territorio, lo que aporta información de calidad para anticipar respuestas y servicios directos a niños, niñas, adolescentes, familias y comunidades. 

Con respecto a la relación entre educación y trabajo infantil, las estimaciones globales 2017 muestran que en el mundo, 36 millones de niños, niñas y adolescentes entre 5 y 14 años trabajan y no asisten a la escuela. Ellos representan el 32% del total de niños y niñas en ese grupo etario. Esto no debería interpretarse como la posibilidad de compatibilizar trabajo y estudio, pues el 68% de los niños y niñas que combinan trabajo y estudio entre los 5 y 14 años ven disminuida su energía y presentan un desempeño relativamente menor en logros de aprendizaje, con el riesgo de quedar rezagados y acumular desventajas en sus perspectivas de acceder a medios de vida sostenibles.

Por otro lado, el informe global destaca la realidad del trabajo infantil en situaciones de fragilidad y crisis, como conflictos armados o desastres. Al respecto, menciona que, según UNICEF, uno de cada cuatro niños vive en países afectados por conflictos y desastres, esto aumenta el riesgo de trabajo infantil y deserción de la escuela para dedicarse al trabajo, porque constituye un mecanismo de sobrevivencia utilizado por las familias cuando el grado de vulnerabilidad aumenta.

En las estimaciones de trabajo infantil en países afectados por conflicto armado se incluye a Colombia, junto a países de otras regiones como Afganistan, Ucrania, Iraq, entre otros. Para estos casos, el informe llama a reflexionar sobre la importancia de afrontar el trabajo infantil como una prioridad en las respuestas humanitarias de los gobiernos, empleadores, trabajadores y organizaciones sociales.

Por el momento, el informe global solo está disponible en inglés en los siguientes links: