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Programa Nacional de Trabajo Decente de Costa Rica implementará resultados del Modelo de Identificación del Riesgo de Trabajo Infantil

Representantes tripartitos del Consejo Superior del Trabajo de Costa Rica, firmaron este jueves 31 de enero un memorándum de entendimiento que da inicio a las actividades del Programa Nacional de Trabajo Decente 2019-2023.

El Plan refiere en su Resultado 1.2 “el firme compromiso del país por fortalecer la implementación de políticas locales de prevención y erradicación del trabajo infantil, usando como base los resultados desagregados por sexo del Modelo de Identificación del Riesgo de Trabajo Infantil a nivel territorial e involucrando a las municipalidades”.

El Programa Nacional de Trabajo Decente se establece como el Marco de Cooperación Técnica de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para el país en torno a cuatro prioridades que están vinculadas con el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

  1. Promover el cumplimiento de las normas internacionales del trabajo y de la legislación laboral nacional;
  2. Promover políticas de empleo; mercado de trabajo, trabajo decente, formalización y formación profesional, eliminando barreras que impidan la integración de ciertos grupos vulnerables al mercado laboral;
  3. Ampliar y fortalecer la protección social para las personas trabajadoras; y
  4. Fortalecer el diálogo social tripartito y bipartito y el desarrollo de las organizaciones de empleadores y organizaciones de trabajadores para la formulación y ejecución de políticas, programas y estrategias de desarrollo socio-laboral.

Para lograr este resultado, la OIT -junto con la CEPAL- vienen prestando asistencia técnica al país en la implementación del modelo sobre la base de la información oficial recolectada por distintos organismos públicos (conocida como registros administrativos), que permitirá distinguir los territorios sub-nacionales (cantón, municipio, etc.) según su nivel de vulnerabilidad al trabajo infantil e identificar los principales factores asociados a dicha vulnerabilidad. Esta metodología permitirá que Costa Rica disponga de información desagregada para diseñar respuestas multisectoriales focalizadas y articuladas, de tipo preventivo para interrumpir la trayectoria de trabajo infantil.

Una de las ventajas del modelo aplicado en Costa Rica es su simpleza relativa, que permitirá que los equipos técnicos del país se lo apropien y lo integren en los procesamientos estadísticos habituales para la toma de decisión, logrando así disponer de información oportuna con una aplicación costo-eficiente.

Este modelo es un instrumento desarrollado en el marco de la Iniciativa Regional América Latina y el Caribe libre de trabajo infantil (IR), de la cual Costa Rica es país fundador y se espera que la información obtenida le permita avanzar en su objetivo de declararse país libre de trabajo infantil para 2025.

Datos y cifras sobre trabajo infantil en Costa Rica

En Costa Rica, según la Encuesta Nacional de Hogares (2016) 30,369 niños, niñas y adolescentes entre 5 y 17 años están ocupados. Las actividades principales en las que trabaja esta población son las agropecuarias (33,2%), seguidas de las comerciales (26,7%). Asimismo, destaca que el mayor porcentaje de niños y adolescentes hombres trabaja en ocupaciones que no requieren calificación y que el mayor porcentaje de niñas y adolescentes mujeres lo hace en servicios y ventas comerciales y mercados.

La persistencia del trabajo infantil, especialmente de carácter peligroso y en sectores de alto riesgo, representa un obstáculo en los países de América Latina y el Caribe, para preparar y aprovechar el talento humano que hará justo, inclusivo y sostenible el futuro del trabajo al que aspiramos.

Por esto, la OIT se ha propuesto, en el año de su Centenario, impulsar decididamente una nueva generación de políticas centradas en la prevención y en la acción a nivel local, en la cual a la vez, se puedan  capitalizar los aprendizajes y  conocimientos de los actores, así como los  recursos de los programas y servicios ya existentes en los países, articulándolos de manera más eficiente y adaptada a las particularidades del trabajo infantil en el nivel local y respondiendo a las necesidades de los grupos más vulnerables.