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El trabajo decente y la erradicación del trabajo infantil ocupan un lugar importante en el nuevo marco de desarrollo mundial.

Eliminar el trabajo infantil: un gran paso para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)

Tras tres años de diálogo y negociaciones intensivas entre gobiernos, sociedad civil y personas comunes de todo el mundo, los Estados miembro de las Naciones Unidas acordaron por unanimidad la nueva Agenda de Desarrollo Sostenible.

 

Durante los días 25 y 26 de septiembre de 2015, las y los líderes del mundo estarán reunidos en una cumbre especial de las Naciones Unidas (Nueva York) para adoptar la Agenda 2030, que constituye la hoja de ruta para construir sociedades más igualitarias, inclusivas y en armonía con el medioambiente. La nueva Agenda, que está constituida por 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), ha sido considerada por el Secretario General de la ONU como la “más inclusiva que el mundo jamás haya visto”.
En este nuevo marco de desarrollo, el empleo digno y de calidad cumple un papel fundamental para la consecución de un mundo sostenible: el ODS 8 insta a la promoción del empleo decente e incluye la meta de erradicar toda forma de trabajo infantil para el año 2025 (meta 8.7).
La sostenibilidad es la clave: para lograr un mundo sostenible, es imprescindible generar empleo sostenible y crecimiento económico sostenible. Esto sólo será posible si retiramos a las niñas y los niños del trabajo infantil, garantizando el pleno cumplimiento de sus derechos y asegurándoles una educación que les permita desarrollar todas las capacidades necesarias para conseguir empleos decentes.

 

Eliminar el trabajo infantil: compromiso catalizador de los ODS

Los ODS son objetivos estrechamente ligados que requieren actuar desde distintos frentes para su consecución efectiva y sostenible. Según la OIT, eliminar el trabajo infantil es una meta transversal en el desarrollo de las regiones y del mundo en general, ya que generará efectos multiplicadores en otros objetivos establecidos por la Agenda:

  • Fin de la pobreza (ODS 1).

  • Educación de calidad (ODS 4).

  • Igualdad de género (ODS 5).

  • Trabajo decente y crecimiento económico (ODS 8).

  • Reducción de las desigualdades (ODS 10).

  • Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS 16).

El trabajo infantil es parte fundamental en la ecuación: el logro de estos objetivos atraviesa, al menos, 12 metas distintas que pueden verse directamente afectadas por su eliminación. Por ello, si queremos lograr el cumplimiento de los ODS, debemos acabar con el trabajo infantil.

 

América Latina y el Caribe se adelanta a la meta 8.7

La Iniciativa Regional América Latina y el Caribe libre de trabajo infantil es una alianza de los países de la región que ha surgido con el objetivo de acabar definitivamente con el trabajo infantil. Este compromiso es liderado por 25 Ministerios de Trabajo de la región, quienes han logrado priorizar la erradicación del trabajo infantil en la agenda regional, comprendiendo que el desarrollo sostenible de la región sólo será posible si se acaba con esta realidad.
La meta 8.7 es ambiciosa pero factible: según la OIT1, la mayoría de países de América Latina y el Caribe necesita destinar el 0.3% de su PBI en los próximos 10 años para acabar con esta realidad en 2025.
Junto con organizaciones de trabajadores y empleadores de la región, los países miembros de la Iniciativa Regional han logrado traducir su compromiso político e institucional en distintas acciones de cooperación. Sin embargo, es necesario intensificar la disminución del trabajo infantil para poder llegar a 2025 sin trabajo infantil, y para ello es necesario invertir más recursos.
La nueva Agenda de Desarrollo Sostenible exige intensificar la acción colectiva para lograr un mundo más inclusivo e igualitario, y eliminar el trabajo infantil es una meta imprescindible para lograrlo.

“Ellos crecen, tú también. La erradicación del trabajo infantil, una inversión con grandes beneficios”, OIT, 2015.