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OIT y FAO analizaron en conjunto el trabajo infantil en la agricultura en América Latina y el Caribe.

Existen alternativas para la niñez y adolescencia en el campo

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) publicaron los resultados del estudio “Existen alternativas para la niñez y la adolescencia en el campo” que da a conocer la data actualizada, la legislación y la oferta de programas y servicios existentes en la región para disminuir el trabajo infantil en la agricultura.

A través de esta publicación ambas instituciones proponen algunas recomendaciones para mejorar la respuesta del sector público y privado al trabajo infantil en este sector que alberga la mayoría de los niños, niñas y adolescentes trabajadores.

En la región, la participación de personas menores de edad en actividades agrícolas muchas veces inicia entre los 5 y 7 años. Las familias rurales la consideran principalmente una práctica cultural formativa, que transmite conocimientos, experiencias y habilidades técnicas necesarias para la vida. No obstante, la participación de la mayoría de niños, niñas y adolescentes en la agricultura también está vinculada a las condiciones de pobreza en la que se encuentran sus familias. Como consecuencia, miles de ellos y ellas se ven mayormente expuestos al trabajo infantil, remunerado o no, en actividades agrícolas peligrosas y en situaciones de explotación laboral.

Si bien no todas las actividades agrícolas ponen en riesgo la seguridad y salud de esta población, las que comprenden la producción de cultivos, la ganadería, la silvicultura, la pesca y la acuicultura, y la forma en que las realizan, pueden ser peligrosas para su desarrollo integral; por ejemplo, cuando estas les expone a lesiones y/o accidentes, largas jornadas de trabajo, temperaturas extremas, herramientas peligrosas, agentes tóxicos o limita su educación y tiempo libre.

Además, cabe destacar que las niñas y adolescentes son un grupo significativamente más vulnerable, ya que no solo realizan actividades agrícolas sino también domésticas, ya sea antes o después de ir al campo.

El trabajo infantil en la agricultura es una realidad predominantemente rural y compleja con vacíos en términos de fiscalización, en especial por la invisibilidad del trabajo de esta población en las áreas rurales, la falta de o poco estrictas legislaciones sobre trabajo familiar agrícola, etc.

                                         

Al respecto, cabe destacar que mejorar la respuesta a la persistencia del trabajo infantil peligroso en la agricultura requiere, entre otras medidas urgentes, la identificación y listado de las actividades, condiciones, productos y herramientas peligrosas para este grupo de la población, lo cual mejorará la implementación de sanciones estrictas y concretas.

También, es indispensable brindar mejores oportunidades a los padres de familia con hijos e hijas que trabajan, pues toda forma de trabajo infantil perpetúa la pobreza y, en este rubro, pone en riesgo el desarrollo agropecuario sostenible y la seguridad alimentaria de los países.

En esta línea, el estudio propone generar políticas públicas para asegurar la protección de las y los adolescentes trabajadores agrícolas y mejorar sus condiciones laborales; llevar a cabo más investigaciones por temas dentro del mismo sector agrícola; adaptar las encuestas nacionales de los sectores para incluir el tema; y perfeccionar la aplicación de la legislación existente en las zonas rurales.

 

Para descargar la publicación, ingrese a:

http://iniciativa2025alc.org/sites/default/files/ti_agricultura_ALC-FAO_OIT.pdf