Iniciativa Regional América Latina y el Caribe Libre de Trabajo Infantil: una fórmula de exportación para sostener los avances frente al trabajo infantil

17 de mayo de 2022

América Latina y el Caribe

Países, organizaciones de empleadores y organizaciones de trabajadores de América Latina y el Caribe comparten los componentes claves de su respuesta como plataforma tripartita en la 5ª Conferencia Mundial sobre la Erradicación del Trabajo Infantil.

Poner fin al trabajo infantil en todas sus formas es un compromiso global expresado en la meta 8.7 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Sin embargo, de acuerdo a las últimas estimaciones sobre trabajo infantil (OIT-UNICEF, 2021), durante el último período de medición -previo a la pandemia COVID-19- las cifras se elevaron a 160 millones de niños, niñas y adolescentes en esta situación. A pesar de la tendencia mundial, en América Latina y el Caribe la reducción de las tasas se mantuvo. Este avance sostenido se debe a una fórmula compartida en toda la región: la Iniciativa Regional América Latina y el Caribe Libre de Trabajo Infantil.

“En la región, hemos progresado en la erradicación del trabajo infantil de manera sostenida durante los últimos 15 años a pesar de la tendencia mundial. Esto se debe a una buena combinación de políticas públicas para luchar contra el trabajo infantil”, enfatizó Philippe Vanhuynegem, Jefe del Servicio de Principios y Derechos Fundamentales en el Trabajo, OIT, en la sesión temática “Innovación y alianza: la fórmula de una región que se acerca a poner fin al trabajo infantil”, realizada durante la 5a Conferencia Mundial para la Erradicación del Trabajo Infantil (15-20 de mayo de 2022, Sudáfrica).

”No es una cuestión de palabras, tienen que haber acciones, y es lo que hacemos en la región a través de esta iniciativa”, remarcó Keith Bell, Ministro de Trabajo e Inmigración de las Bahamas, para introducir el primer componente de la fórmula de la Iniciativa Regional: un compromiso político que ha sido asumido y formalizado por la región a través de 44 instituciones en 30 países de América Latina y el Caribe. El trabajo conjunto de este instrumento regional es posible gracias a su estructura en red que está conformada por puntos focales de gobiernos, organizaciones de empleadores y organizaciones de trabajadores. “La Iniciativa Regional fue impulsada por los países y para los países”, recordó Paola Egúsquiza, Punto Focal de Trabajadores de la Iniciativa Regional y Secretaria de Defensa de la Central Autónoma de Trabajadores del Perú (CATP). Por su parte, Cecilia Flores, Presidenta del Instituto Peruano de Empresas y Derechos Humanos (IPEDHU) y representante de la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (CONFIEP) remarcó el carácter tripartito de la Iniciativa Regional, una característica esencial para trabajar frente a una realidad tan compleja como el trabajo infantil.

“La Iniciativa Regional es una joya: tripartita, ambiciosa, realista, solidaria, audaz y abierta”, expresó Fernando Jiménez-Ontiveros, Director de Cooperación Multilateral, Horizontal y Financiera de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), al hacer mención sobre las estrategias, objetivos y resultados de la Iniciativa Regional. Precisamente, una de las estrategias concretas diseñadas en esta acción regional es el Modelo de Identificación del Riesgo de Trabajo Infantil (MIRTI), un modelo que permite anticipar la aparición del trabajo infantil en los territorios y responder de manera preventiva con políticas públicas locales eficientes. Poner en marcha el MIRTI significa darle una nueva mirada a los datos estadísticos existentes en los países, optimizando los recursos con los que ya se cuenta. Así lo explicó Andrés Espejo, consultor de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y miembro del equipo de diseño del MIRTI como parte del trabajo interagencial con la OIT.

La construcción de este modelo preventivo es resultado del segundo componente de esta fórmula: una inversión regional para un impacto local, que encuentra un ecosistema favorable para su desarrollo en la Cooperación Sur-Sur y Triangular. A través de estos mecanismos los países han logrado poner en común sus aprendizajes y construir respuestas sólidas que los países van adaptando a su propia realidad. “La Cooperación Sur-Sur tiene resultados tangibles por el intercambio entre los países, y el MIRTI es una evidencia de ello. Esto, poco a poco, va construyendo una fórmula regional con identidad propia en cada país”, manifestó Mariana Gonçalves Madeira, Directora Adjunta y Coordinadora General de Planificación y Cooperación de la Agencia Brasileña de Cooperación (ABC), quien remarcó la importancia de exportar la fórmula de la Iniciativa Regional a otras regiones del mundo.

Como resultado directo del MIRTI, se ha logrado diseñar la primera política pública de prevención y erradicación del trabajo infantil en el municipio de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México. Para ilustrar los resultados en la aplicación de este instrumento, se contó con la experiencia de David Zamora, Secretario de Economía Municipal de Tuxtla Gutiérrez.

El tercer componente compartido por la región es la construcción de una red de alianzas para sostener los avances frente al trabajo infantil. Así, la Iniciativa Regional ha logrado desarrollar raíces fuertes con socios para el desarrollo y agencias de cooperación, lo que explica el descenso progresivo de las tasas de trabajo infantil durante los tres últimos períodos de medición. “Entre diversos progresos, 6 países de la región reflejan avances significativos contra el trabajo infantil. Por ello, América Latina y el Caribe es un ejemplo de innovación que debe ser replicado en África y otras regiones del mundo”, remarcó Thea Lee, Subsecretaria Adjunta de Asuntos Internacionales del Departamento de Trabajo de los Estados Unidos (USDOL).

La cooperación con España también ha sido crucial para conseguir los avances logrados. Así, María Luz Ortega, Directora de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarollo (AACID), remarcó la importancia del apoyo a la Iniciativa Regional para lograr la construcción del MIRTI. “El MIRTI es una herramienta innovadora que trabaja con un enfoque territorial y que se alinea con nuestra cooperación. Para alcanzar la Meta 8.7, urge generar políticas que no dejen a nadie atrás y que incidan directamente a las personas que son más vulnerables a esta realidad". Asimismo, el trabajo de larga trayectoria con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) ocupa un lugar fundamental dentro de la fórmula regional, pues constituye dos décadas de trabajo con una mirada compartida sobre el trabajo infantil, pero también una mirada que está puesta sobre el futuro hasta lograr la Meta 8.7. 

“La Iniciativa Regional tiene que ser mostrada y compartida. El intercambio con otras regiones, como Asia y África, ayudaría a niños, niñas y adolescentes del mundo a que encuentren mayores oportunidades en el futuro. Sin duda alguna, nuestro compromiso debe continuar y la AECID es un socio estable para desarrollar este tema”, subrayó Fernando Jiménez-Ontiveros (AECID).

Un acuerdo político compartido, una inversión regional con impacto local y una red de alianzas para la reducción sostenida del trabajo infantil son los tres componentes que hacen la fórmula de la Iniciativa Regional, la cual ha permitido una reducción consistente de esta realidad hasta 2020. Sin embargo, la pandemia de COVID-19 pone en alerta los avances conseguidos por más de una década y nos obliga a intensificar los esfuerzos para impulsar el último trayecto que queda hacia la Meta 8.7.

“Nos sobran los motivos para poner fin al trabajo infantil: 8.2 millones de niños, niñas y adolescentes en América Latina y el Caribe y 160 millones en el mundo” acentuó Pilar Rodríguez, Asesora Técnica Principal de la Iniciativa Regional América Latina y el Caribe Libre de Trabajo Infantil.

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